Si uno camina entre las calles y las aceras, es como si estuviera en un campo minado. Sube y baja de tanto roto, piedra suelta, fango, cables y porquerías que dejaron. Pero para los que miran desde afuera, ven letreros lindos y piensan que esto es como en Las Ramblas o Quintas Reales, sólo que en esta urbanización no viven cabilderos ni políticos ni personalities. Habemos muchas madres jefas de familia, unos cuantos matrimonios jóvenes y muchos, muchos viejos y retirados.
Los letreros esos los colgaron a principios de diciembre, tres días antes del arresto federal del exalcalde Ángel Pérez, imputado por corrupción. Rompieron y asfaltaron dos calles, pero todo se detuvo. Pasamos así Nochebuena, Navidad, Despedida de año, Reyes y Octavitas. Seguimos así pasado San Valentín.