El racionamiento de agua llega a un país agotado por años de fallas en los servicios esenciales y por un gobierno que prometió experiencia y orden, que se hunde en divisiones internas, inexperiencia, mediocridad y crisis
Publicado en Substack
Puerto Rico amanece
hoy enfrentando algo más profundo que un racionamiento de agua. Lo que comienza
hoy en el área metropolitana y varios municipios simboliza el desgaste
acumulado del país que lleva años en la crisis de servicios básicos.
Este no es el primer racionamiento de agua. La población vivió episodios como los de 2015, 2019 y 2020. Pero hoy el contexto cambia. La ciudadanía llega sin energía después de meses de apagones, de aumentos en la factura de la luz y de la sensación de que los servicios básicos que necesita el pueblo siguen empeorando. Ese cansancio colectivo, este hartazgo, también tiene una dimensión política. La gente se cansó.
En la campaña electoral pasada, el
liderato del Partido Nuevo Progresista pedía el voto prometiendo traer
estabilidad, progreso, experiencia y capacidad administrativa. El mensaje era
claro: El PNP prometía gobernabilidad y experiencia versus la incertidumbre que
representaba la Alianza (PIP-MVC) o el Partido Popular Democrático. El PNP
aseguraba y convenció al electorado, de que ellos no traerían desasosiego porque
la incertidumbre era de los otros.
Pero a pocos meses de la
entrada de esta administración PNP de Jenniffer González, Thomas Rivera Schatz
y Johnny Méndez, la discusión pública ya no giraba únicamente alrededor del
agua o de la electricidad.
Desde entonces hasta ahora
también gira en torno a los conflictos internos en el propio gobierno, las controversias
sobre nombramientos fallidos y no confirmados de al menos 15 jefes de agencias,
las investigaciones por corrupción e irregularidades, la salida de figuras
importantes de La Fortaleza y los enfrentamientos públicos entre líderes del
mismo partido. Las expresiones de Rivera Schatz en sus asiduos “Buenos días” o “Buenas
tardes” en las redes sociales, son mas que elocuentes. El presidente del Senado
culpa a la gobernadora por la crisis de los servicios y esto refleja una
división que ya no ocurre tras bastidores, sino frente al país.
El resultado de toda esa
pelea intra-PNP crea una percepción de vacío de liderazgo. Cuando la ciudadanía
enfrenta simultáneamente racionamientos de agua, problemas energéticos y un
gobierno concentrado en disputas internas, aumenta la sensación de que las
prioridades del gobierno no coinciden con las preocupaciones y necesidades
diarias de la gente.
Incluso
los sectores que apoyaron al gobierno, incluyendo a los empresarios y a muchos
de los propios electores del PNP, hoy se lamentan y han tenido que morderse la
lengua y hacer buche. Quizás se arrepienten de los millones que dieron para
crear SuperPACs, porque, como nos pasa al resto de la población, ellos también
enfrentan la escasez de agua, los costos insostenibles de la energía y la
incertidumbre en la economía. La crisis no distingue entre partidos políticos
ni clases sociales. Afecta a todos por igual.
El
gran desafío para la administración no es solo resolver la crisis y la
emergencia inmediata. La administración debe recuperar la confianza de la
ciudadanía. La ciudadanía esperaba que la administración mejorara los servicios
esenciales. En cambio, hoy se ve al gobierno consumido, en gran medida, por los
propios conflictos internos por quien tiene el control si es el bando de la
gobernadora o el de Rivera Schatz.
Recordemos que durante la campaña política la hoy gobernadora y los seguidores del PNP repetían la frase “pero barrimos” . Hoy muchos se preguntan si ese “barrimos” se convirtió en otra cosa, porque cuando faltan el agua y la luz, cuando aumentan los costos y cuando el gobierno parece enfrascado en sus propias disputas, la pregunta deja de ser quién ganó las elecciones. La pregunta es si, al final, quien terminó pagando las consecuencias fue todo Puerto Rico. Al final, nos barrieron a todos, hasta ellos mismos.

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