Periodista independiente en Puerto Rico

Thursday, April 16, 2026

Crónica: Teatro en 15 en el Viejo San Juan

No todo puede ser crítica. Aplausos de pie al Municipio de San Juan y al alcalde Miguel Romero por acercar el teatro al público. Este es el ejemplo que otros municipios deben emular.



Por Sandra D. Rodríguez Cotto

No sé debajo de qué piedra estuve escondida por tanto tiempo que nunca había ido a ver una pieza en Teatro en 15. ¿Cómo es posible que nunca hubiera ido a Teatro en 15? No sé si fue el ruido mediático que lo invisibiliza o si falta un megáfono más grande para promocionarlo, pero lo que sucede en el corazón de la Calle San Sebastián es, sencillamente, una maravilla.

El Departamento de Arte y Cultura de San Juan lleva cinco años cultivando una joya que respira en una de las casas más emblemáticas de la ciudad amurallada.

Lloré, me reí a carcajadas, reflexioné y vibré con cada actuación y con las piezas maravillosamente escritas y dirigidas. No tienen nada que envidiarle a los "grandes" escenarios del país; al contrario, aquí la cercanía lo vuelve todo más visceral. Sacude el alma.

Vivimos en la era de la inmediatez con las redes sociales, bajo el dictado del scroll infinito de
TikTok e Instagram, y este formato de microteatro entiende ese código a la perfección. Ver una historia poderosa sintetizada en 15 minutos es un ejercicio de maestría narrativa y actoral. Es el teatro despojado de rellenos: puro sentimiento en vena.

La dinámica es fascinante: vas de sala en sala, cambiando de universo cada cuarto de hora. Es intenso, es ágil y es adictivo. Aunque el formato permite ver hasta seis piezas, en mi visita disfrutamos cuatro (dos estaban suspendidas), y salimos todos con el espíritu encendido y gratamente sorprendidos.

Manchild Dilema

De todas las piezas, tengo que empezar por la que me emocionó hasta los huesos: “Manchild Dilema: A Nuyorican monologue en Spanglish”. Lo que hace Indio Meléndez sobre el escenario no es solo actuar; es canalizar una herida abierta.

La obra nos enfrenta a la vida de un puertorriqueño en Nueva York que, empujado por la presión materna, termina en las filas del ejército durante la “Operación Tormenta en el
Desierto” (1991). Aunque la intervención militar fue breve, las cicatrices que dejó —en un conflicto marcado por la ausencia de esas famosas "armas de destrucción masiva" y profundas violaciones a los derechos civiles— siguen supurando hoy.

La actuación de Meléndez está en otra liga. Es un monólogo de calibre mundial, digno de cualquier gran capital del teatro. Se nota a leguas que es un actor curtido, con una
profundidad emocional que rara vez se ve. Indio es un artista polifacético —actor, poeta, dramaturgo y artista visual— que, aunque ha brillado en series como Orange
Is the New Black o con su impactante arte yoruba en pirograbado, aquí se entrega por completo.

Con ese acento de Washington Heights a flor de piel y su esencia de boricua de pura cepa, su interpretación me dejó una duda punzante: ¿Qué estamos esperando para ver más a
este actorazo en el cine y el teatro principal de Puerto Rico? Es, sencillamente, un fuera de serie.



Hombres necios

En la Sala 5 me encontré con una pieza que me sacudió desde el primer segundo: “Hombres necios. Confieso que las lágrimas me ganaron desde el principio. Ver a estos tres actores en escena fue enfrentarse a una verdad dolorosa y eterna: cómo la sociedad, sin importar el siglo, siempre busca silenciar a la mujer que piensa, que cuestiona y que opina.

Esta es una magistral síntesis de 15 minutos de la obra “La secreta amistad de Sor Juana y Dorotea”, de Guillermo Schmidhuber de la Mora. Bajo una dirección magistral de José Armando Santos —quien además demuestra su versatilidad interpretando varios personajes—, la pieza se convierte en un duelo actoral sublime.

Sin embargo, el alma de la obra descansa en ellas: Vivian Casañas Cruz, como una imponente Sor Juana Inés de la Cruz, y Rosabel del Valle, como la profesora contemporánea.

Mientras escuchaba el diálogo entre estas dos mujeres separadas por siglos, pero unidas por el mismo yugo, no pude evitar llorar. Sentí cada palabra en mi propio espíritu y en mi trayectoria de vida. No es fácil ser una mujer con criterio propio; mucho menos una que no teme ponerle nombre y palabra a la verdad. La censura y el rechazo machista no son piezas de museo; son una resistencia viva que intentan frenar a quienes eligen la sabiduría y las letras por encima de la sumisión.

"Hombres necios" es un desafío. Es un recordatorio de que, aunque intenten borrar los límites de nuestra voz, el pensamiento siempre encuentra su libertad.

Watermelon Pottery Studio

Al llegar, la primera sacudida nos la dio “Watermelon Pottery Studio”, en la Sala 6. Fue nuestra bienvenida al microteatro y, honestamente, no pudo ser mejor. Es puro teatro experimental, donde la barrera entre el escenario y la realidad desaparece por completo.

Aún no habíamos cruzado el umbral de la puerta cuando el protagonista, un magistral Jorge Blanco, ya nos había reclutado. Una vez adentro, el ambiente es vibrante: es un verdadero taller de arte capitaneado por la maestra, interpretada por Kiara Santana, quien además llevó las riendas de la dirección con pulso firme.

Lo maravilloso de esta pieza, escrita por Sonia Ilemar, es cómo Blanco y Santana derriban la frialdad inicial del público que acaba de entrar de la calle. Con un dominio envidiable de la improvisación, incorporan cada comentario, risa o reacción de la audiencia al libreto, como si todo estuviera ensayado. En cuestión de minutos, el público deja de ser espectador para convertirse en estudiante de arte. ¿Lo mejor? Terminamos todos con las manos en la masa, creando una pieza en barro. Fue una experiencia interactiva deliciosa y liberadora.

Azúcar blanca, negra sal

Nuestra última parada fue en la Sala 2 con “Azúcar blanca, negra sal”. Escrita y dirigida por Abi Villarreal, esta pieza nos regaló un dueto actoral extraordinario compuesto por Gabriela Guillén y Luis R. Santiago.

La obra es un retrato crudo y tierno de la clase media trabajadora. Nos sumerge en la intimidad de una pareja joven que intenta equilibrar la construcción de una familia con sus propias pasiones individuales. Es ese choque inevitable entre los retos del día a día y los anhelos —tanto carnales como emocionales— de quienes se aman en medio de la lucha por salir adelante.

Lograr que la audiencia transite por todo el arco de una relación en apenas 13 minutos es una proeza. Guillén y Santiago lo logran con una naturalidad pasmosa, recordándonos que el teatro, cuando es bueno, no necesita de grandes artificios para conmovernos: solo necesita verdad.

Lo que quedó pendiente y lo que está por venir

Nos quedamos con las ganas de ver “Monaxia” y “La Mosca” (Salas 3 y 4), que estuvieron suspendidas esa noche. Pero esa es, precisamente, la magia de Teatro en 15: la brevedad es tan intensa que el espectador siempre sale con hambre de más.

Cuatro días después, todavía procesando el torbellino de emociones, decidí llamar a Pascual Febus, director del Departamento de Arte y Cultura del Municipio de San Juan. Necesitaba darle las gracias. Este proyecto, que nació en 2021, no es solo entretenimiento; es un motor de empleo para actores, técnicos y diseñadores. Es un ecosistema donde la boletería sostiene al talento y, a su vez, inyecta vida a los comercios y restaurantes del Viejo San Juan. Es arte que genera economía.

Febus me comentaba que el público es fiel; muchos regresan cada fin de semana para completar la cartelera del mes. Y aunque el microteatro ha asomado la cabeza en Guaynabo y Caguas, el modelo de San Juan tiene un potencial de expansión enorme.

El director me adelantó que ya contemplan llevarlo a Río Piedras, pero yo voy más allá: esta iniciativa debería replicarse en los cuatro puntos cardinales de la isla. Imaginen este concepto trabajado en conjunto con el Municipio de San Juan, y el de Bayamón, Loíza o Ponce. Sería, sin duda, un éxito rotundo.

Un 100 para la cultura

Como periodista, sé que mi obligación es denunciar la dejadez y fiscalizar lo que está mal para que se corrija. Sin embargo, el rigor también exige reconocer lo que se hace bien. Hacer noticia de lo exitoso es un deber. En este proyecto, el alcalde Miguel Romero y su equipo tienen un 100. Aplausos para ellos y para todo el personal que hace esto posible.

Ojalá que Teatro en 15 no solo perdure, sino que se extienda. Que se convierta en un virus positivo que contagie a todo Puerto Rico. Las artes siempre unen al pueblo y siempre, absolutamente siempre, son ganancia.

Mi veredicto es simple: El público debe abarrotar esas salas. Ha sido una de las mejores experiencias culturales que he tenido en mucho tiempo. Vayan, déjense sorprender por el talento local y vivan la intensidad de una buena historia contada a quemarropa. El teatro está más vivo que nunca en el Viejo San Juan.

 

TEATRO EN 15

  • ·         Fundador: El alcalde de San Juan, Miguel A. Romero Lugo.
  • ·         Concepto: Microteatro con seis salas que presentan obras de 15 minutos.
  • ·         Inicio: 3 de septiembre de 2021.
  • ·         Administración: Pascual Febus es el administrador y director del concepto.
  • ·         Ubicación: Casa Cultural de San Juan (Calle San Sebastián #111, Viejo San Juan). 

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