No todo puede ser crítica. Aplausos de pie al Municipio de San Juan y al alcalde Miguel Romero por acercar el teatro al público. Este es el ejemplo que otros municipios deben emular.
Por
Sandra D. Rodríguez Cotto
No sé debajo de qué piedra estuve escondida por tanto tiempo que nunca había ido a ver una pieza en Teatro en 15. ¿Cómo es posible que nunca hubiera ido a Teatro en 15? No sé si fue el ruido mediático que lo invisibiliza o si falta un megáfono más grande para promocionarlo, pero lo que sucede en el corazón de la Calle San Sebastián es, sencillamente, una maravilla.
El Departamento de Arte y Cultura de San Juan lleva cinco años cultivando una joya que respira en una de las casas más emblemáticas de la ciudad amurallada.
Lloré, me reí a carcajadas, reflexioné y vibré con cada actuación y con las piezas maravillosamente escritas y dirigidas. No tienen nada que envidiarle a los "grandes" escenarios del país; al contrario, aquí la cercanía lo vuelve todo más visceral. Sacude el alma.
La dinámica es fascinante: vas de sala en sala, cambiando de universo cada cuarto de hora. Es intenso, es ágil y es adictivo. Aunque el formato permite ver hasta seis piezas, en mi visita disfrutamos cuatro (dos estaban suspendidas), y salimos todos con el espíritu encendido y gratamente sorprendidos.
