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Saturday, February 21, 2026

Willie Colón: “El Malo” que se convirtió en leyenda

Puerto Rico y Nueva York rinden tributo a uno de los grandes en la salsa, que falleció hoy. Con su trombón y su conciencia política revolucionó el género, dejando un vacío irreemplazable en la cultura hispana.

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La música latina está de luto tras la partida de Willie Colón, el legendario "Arquitecto del Bronx", quien falleció a los 75 años tras casi seis décadas de gloria. Más que un trombonista de la Fania Records, Colón fue el visionario que fusionó la identidad del barrio neoyorquino con el Caribe, transformando la salsa en un movimiento social y cultural de alcance global.

Aunque las nuevas generaciones lo redescubrieron recientemente junto a Bad Bunny en el
tema "NuevaYoL" —llegando incluso al escenario del Super Bowl hace apenas dos semanas—, su mito nació en 1967 con el álbum El Malo junto a Héctor Lavoe. Hoy, desde Nueva York hasta Puerto Rico, de Panamá a Colombia, el mundo salsero guarda un silencio profundo por el maestro que redefinió la modernidad latina y cuya huella sonora permanecerá grabada en la historia de nuestra cultura.

Un legado incalculable

Con su trombón "agresivo" y su oído para la fusión, integró ritmos brasileños, panameños y puertorriqueños con el jazz y el rock. Esta audacia sonora no solo definió la era dorada de Fania, sino que lo consolidó como el gran innovador de la salsa.

Su capacidad para potenciar el talento ajeno creó las duplas más icónicas del género. Junto a Héctor Lavoe narró la vida del barrio; con Rubén Blades, parió la "salsa intelectual" de álbumes fundamentales como Siembra; con Mon Rivera actualizó la bomba con los trombones; con Celia Cruz creó algunos de los temas más icónicos del género como “Dos Jueyes”, y junto a Cucco Peña, inmortalizó el tema “Idilio”.

Sus letras y producciones no solo invitaban al baile, sino a la reflexión política y al orgullo de las raíces. Willie Colón no solo hacía música; documentaba la identidad de una raza, convirtiéndose en el cronista sonoro de las raíces latinas.

El respeto de sus pares y del público

La noticia de su muerte ha generado una ola de respeto y duelo en la comunidad artística. Mientras la emisora Z93 en Puerto Rico ha dedicado su programación a repasar su vasta discografía, su gran colaborador Rubén Blades, ha pedido espacio para procesar la pérdida, prometiendo un tributo escrito a la altura de su historia compartida.

Willie Colón y Rubén Blades

La familia del músico pidió privacidad en este momento de transición, recordándonos que, aunque el artista pertenece al mundo, el hombre pertenece a los suyos.

“Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia. Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música y los recuerdos queridos que creó, los cuales vivirán por siempre”, lee el mensaje difundido por su familia.


Su último concierto en Puerto Rico fue en agosto de 2025, bajo la dirección de Cucco Peña. Al llegar a la isla, tuvo que ser asistido en el hospital tras un quebranto de salud, aunque su condición no fue revelada entonces.

La leyenda de Willie Colón

El legendario trombonista, además de ser un maestro en su instrumento, y tocar la flauta, el clarín y la trompeta, era cantante y compositor. Nacido en el Bronx, Nueva York, de padres puertorriqueños, comenzó en la música desde niño por su abuela, quine le inculcó el amor por los sonidos, según los datos que recopila la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

La discografía de Willie Colón es, en esencia, la historia de la salsa moderna. Su trabajo se puede dividir en etapas fundamentales que marcan la evolución del sonido del "barrio" hacia
una sofisticación musical sin precedentes.

Una primera etapa fue explosiva junto a Héctor Lavoe entre 1967 y 1975, un período que definió el sonido rudo del Bronx. Todo inició con El Malo (1967), un debut que introdujo la estética del gánster neoyorquino, seguido por The Hustler (1968) y el éxito de Cosa Nuestra (1969), que incluyó el clásico "Che Che Colé". Esta dupla alcanzó niveles iconográficos con La Gran Fuga (1971), famoso por su carátula del cartel de "Buscado" por el FBI, y la cumbre creativa de Lo Mato (Si no compra este LP) en 1973. Además, junto a Yomo Toro, transformaron la identidad sonora de las festividades latinas con los volúmenes 1 y 2 de Asalto Navideño (1970-1973).

A finales de los 70, Colón asumió el rol de productor visionario para orquestar la "salsa con conciencia" junto a Rubén Blades. Esta revolución comenzó con ¡Metiendo Mano! (1977) y alcanzó su punto máximo con Siembra (1978), el álbum más vendido en la historia del género que regaló al mundo himnos como "Pedro Navaja" y "Plástico". La colaboración continuó con la profundidad social de Canciones del Solar de los Aburridos (1981), donde destacan temas como "El Gran Varón" y "Tiburón", cerrando este ciclo con la banda sonora The Last Fight en 1982.

Más allá de sus binomios principales, Willie fue el arquitecto detrás de discos fundamentales para otras leyendas de la Fania. En 1977 unió fuerzas con Celia Cruz para el aclamado Only They Could Have Made This Album, que incluyó el éxito "Usted Abusó", y repitió la fórmula en 1981 con Celia & Willie. Asimismo, demostró su versatilidad al colaborar con Ismael Miranda en el álbum Doble Energía (1980), consolidándose como el productor más influyente de su generación.

En su faceta como solista y voz líder, Willie Colón conquistó las listas de éxitos durante las décadas siguientes. Tras su primer gran paso con Solo (1979) y el hit "Amor Verdadero" de su disco Fantasmas (1981), regresó a la potencia del trombón con Tiempo pa' Matar (1984). Ya en los años 90, marcó un hito con Hecho en Puerto Rico (1993), cuya versión de "Idilio" se convirtió en una de las canciones más escuchadas de su carrera, seguida por el éxito rotundo de Demasiado Corazón (1998) y su despedida de los estudios con El Malo Vol. II: Prisioneros del Mambo en 2008.

Willie Colón en la política

Más allá de los escenarios, Willie Colón trasladó la narrativa de sus canciones a la acción política directa. Su trayectoria pública cobró fuerza en Nueva York en 1994, cuando compitió en las primarias del Partido Demócrata para el Congreso, logrando un sólido 38% de los votos. Años después, en 2001, movilizó a más de 100,000 electores en su aspiración como Defensor Público (Public Advocate), bajo una plataforma enfocada en la reforma educativa, la salud pública y los derechos civiles de las minorías.

Su activismo también tuvo un alcance global y diplomático de gran relevancia. Formó parte del movimiento Jubileo 2000, integrando una delegación junto a figuras como Bono (U2) y Quincy Jones que se reunió con el Papa Juan Pablo II para abogar por la condonación de la deuda externa de los países del Tercer Mundo.

En el contexto de Puerto Rico, fue una voz activa y presente en las protestas para lograr la salida de la Marina de los Estados Unidos de la isla de Vieques, demostrando su compromiso con la soberanía y el bienestar de su gente.

En sus años maduros, la visión política de Colón experimentó una evolución ideológica notable. Tras décadas de militancia demócrata, en 2012 se unió al Partido Republicano, convirtiéndose en un crítico vocal de los gobiernos de izquierda en América Latina, especialmente en Venezuela. Paralelamente a su labor de opinión, se integró formalmente al servicio de ley y orden, graduándose de la Academia de Policía del Condado de Westchester, donde llegó a ostentar el rango de Teniente Adjunto (Deputy Lieutenant).

A lo largo de su vida, Willie Colón utilizó su exposición para presidir la Asociación de Artes Hispanas y trabajar estrechamente con la Comisión Latina sobre el SIDA. Su labor comunitaria y política siempre buscó lo mismo que su música: dar visibilidad, respeto y herramientas de progreso a la comunidad hispana en los Estados Unidos.

Más que un músico, Willie Colón fue arquitecto de nuestra resistencia cultural. Su obra es el testimonio vivo del inmigrante y el rebelde que se niega a ser silenciado. Su trombón no se apaga hoy; seguirá rugiendo con fuerza en cada rincón donde una clave marque el ritmo de nuestra libertad.

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