Periodista independiente en Puerto Rico

Monday, February 23, 2026

Una nueva mordaza: El exilio de "Porto Rico" bajo el Gobierno de Jennifer González

Tras el rechazo de apoyo del gobierno local a la producción de Residente y Bad Bunny, la administración de González revive las tácticas de la Ley de la Mordaza: una censura administrativa que castiga el disenso político por encima del desarrollo económico."

De izquierda a derecha: René “Residente” Pérez Joglar, Benito “Bad Bunny” Martínez Ocasio, Viggo Mortensen, Alejandro Iñárritu, Javier Badem y Edward Norton.

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En la superficie, la noticia parece un asunto de incentivos contributivos y logística cinematográfica: la película Porto Rico, dirigida por René Pérez "Residente" y protagonizada por Bad Bunny, se filmará en la República Dominicana y no en el suelo que le da nombre. Sin embargo, detrás de los números y las locaciones se esconde una realidad mucho más sombría: el uso del aparato estatal para ejecutar una censura previa basada en la persecución ideológica.

Puerto Rico tiene una cicatriz histórica profunda llamada la Ley 53 de 1948, mejor conocida como la "Ley de la Mordaza". Aquella legislación criminalizó el independentismo y cualquier expresión de soberanía. Hoy, aunque esa ley no existe en los libros, parece haber mutado en una "mordaza administrativa".

Libro sobre la Ley de Mordaza


El rechazo del gobierno de Jennifer González a facilitar esta producción —una de las más ambiciosas en la historia del cine caribeño— no puede leerse de forma aislada. Residente y Bad Bunny no son solo artistas; fueron los motores culturales principales que impulsaron la Alianza de los partidos Independentista Puertorriqueño y Victoria Ciudadana, así como la candidatura de Juan Dalmau, llevando al independentismo y a la nueva izquierda a un histórico segundo lugar en las pasadas elecciones. La negativa del gobierno no es una decisión fiscal; es una factura política.

EL CASTIGO AL DISIDENTE

Se trata de censura por omisión. La censura previa no siempre ocurre mediante un decreto o ley que prohíbe una obra. En el siglo XXI, ocurre mediante la asfixia selectiva. Al negar los permisos, el acceso o los incentivos que se le otorgan a cualquier otra producción extranjera, el gobierno de González está enviando un mensaje claro: si utilizas tu arte para desafiar al sistema estadista, el sistema utilizará su poder para expulsar tu arte.

No se trata de falta de fondos, sino de falta de voluntad política hacia quienes se atrevieron a cuestionar el status quo.

Águila Blanca

Es irónico y doloroso que una película que narra la resistencia de Águila Blanca contra dos imperios (España y EE. UU.) termine siendo víctima de la misma dinámica de poder que intenta denunciar. El hecho de que el presidente dominicano Luis Abinader activamente busque recibir con brazos abiertos una producción que Puerto Rico despreció, resalta la miopía de una administración que prefiere perder empleos y desarrollo económico antes que permitir que se cuente una historia de independencia.

No es la primera vez que Residente enfrenta este muro. Ya ocurrió bajo la administración de Luis Fortuño, cuando el artista fue vetado de los escenarios públicos tras criticar el despido masivo de empleados gubernamentales. Aquella censura le costó años de ausencia en su propia tierra, un dolor que inmortalizó en su tema "René".

Hoy, la historia se repite con un matiz más peligroso. Si el gobierno puede decidir qué películas se filman en la isla basándose en quién es el director o qué ideología promueve, hemos entrado en una era de represión institucionalizada.

APORTE ECONÓMICO

El proyecto ha sido presentado como una gran producción internacional con nombres como Viggo Mortensen, Javier Bardem y Edward Norton en el elenco, y con la participación creativa de Alejandro G. Iñárritu y Alex Dinelaris. Hasta ahora, la discusión pública se ha centrado en los millones que dejarían de invertirse en Puerto Rico y en los empleos que se generarían fuera, pero insisto en que el foco no es solo la economía. La pregunta es clara: ¿estamos ante un caso de censura previa por motivos políticos e ideológicos?

Cuando un gobierno electo enfrenta una oposición cultural influyente —y particularmente cuando esa oposición moviliza sectores juveniles y logra avances electorales— existe el riesgo de que el poder reaccione defensivamente.

René Pérez, "Residente", es rapero, artista plástico y cineasta

La pregunta no es si un gobierno estadista puede discrepar del independentismo. Por supuesto que puede. La pregunta es si esa discrepancia puede traducirse en decisiones institucionales que afecten el ejercicio de la libertad cultural de un ciudadano por sus ideas políticas.

La prensa se ha centrado en los empleos perdidos, pero el análisis de fondo debe ser la salud de nuestra libertad de expresión. ¿Estamos volviendo a la época de las "carpetas" y el hostigamiento? ¿Es aceptable que el presupuesto público y las leyes de incentivos se utilicen como un garrote contra los opositores políticos? ¿Cambiará de postura el liderato de la Corporación de Cine y el gobierno de González o el apoyo será “de lejitos” como hicieron con la residencia de Bad Bunny a pesar del dinero que eso generó para la economía?

La partida de Porto Rico a la República Dominicana es un exilio cultural forzado. Es la prueba de que, para el gobierno actual, la lealtad partidista pesa más que el orgullo nacional o el bienestar económico. Puerto Rico pierde una película, pero lo que es más grave, corre el riesgo de perder el derecho a disentir sin ser castigado por ello.

 

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