Tres abogadas residentes en Sol y Playa de Rincón se pusieron de acuerdo para engañar al Tribunal y este aspecto ético no lo quieren tocar ni con una vara larga en la controversia
Acciones concertadas.
Es ponerse de acuerdo para lograr un fin común. Eso fue lo que recomendó el año pasado
el presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, Rubén Berríos
Martínez, clamando unidad para lograr el poder político. Pero su consejo lo han
tomado otros partidos, y en especial, aquellos que hacen trampa y hunden a este
país en la corrupción. En este caso, las abogadas y titulares del
controvertible edificio Sol y Playa de Rincón.
No se unieron para buscar el poder político, sino para abusar del sistema, aprovecharse de sus conexiones políticas, y violar la ley. Sus acciones concertadas han sido para mentir, engañar al tribunal, burlarse del gobierno y obligar a que el pueblo pague por sus ilegalidades.
Eso fue lo que hicieron las abogadas María Isabel Negrón-García, Olga Longoria-Pérez, Rita Vélez y otras esta semana, pero nadie lo internalizó. Los analistas-comentaristas que litigan en los tribunales, tampoco lo dicen en la radio porque no les conviene. Son parte del juego.
