Del 16 al 19 de abril, el Estadio Hiram Bithorn se convierte en el epicentro de la cultura y la resistencia con una edición dedicada a la icónica pareja de Jacobo Morales y Blanca Eró, pilares del cine y la identidad puertorriqueña
Por Sandra D. Rodríguez Cotto
Hay amores que se cuentan en
décadas, pero hay otros que se convierten en la columna vertebral de
nuestra cultura, en el reflejo mismo de lo que somos y nuestra historia como
país. Decir Jacobo Morales es
evocar a la figura más completa de nuestras artes; un polímata que por más de
70 años ha navegado el cine, la radio, el teatro y la poesía con la misma
naturalidad con la que respira. Sus hitos en el cine, como la eterna Dios
los cría (1979) o la nominada al Óscar Lo que le
pasó a Santiago (1989), son hoy parte de nuestro ADN colectivo.
Pero detrás de ese genio
creativo, siempre ha caminado, paso a paso y mano a mano, Blanca Eró. Mientras
Jacobo soñaba la escena, Blanca gestionaba la realidad. Ella ha sido la
estratega, la productora y el pilar de Cineasta, Inc., defendiendo con
elegancia y una firmeza inquebrantable la calidad del cine nacional en una isla
donde hacer arte es, a menudo, un acto de heroísmo.
Su unión de más de siete décadas
no es solo un matrimonio; es un testimonio de cómo el amor y la convicción
pueden construir un legado nacional. Un legado que incluso las nuevas
generaciones abrazan, reconociendo a Jacobo como ese ícono que hasta Bad
Bunny inmortalizó en sus visuales recientes de toda el álbum, corto y gira
mundial de “Debí Tirar Más Fotos”.
https://youtu.be/gLSzEYVDads?si=6CaHlBzrnyo1pren
