Friday, April 5, 2019

Conexión boca y pata


(Nota: Esta columna salió publicada el 31 de abril de 2019 en NotiCel.https://www.noticel.com/opiniones/blogs/en-blanco-y-negro-con-sandra/conexion-boca-y-pata/1064224852)

Rosselló tiene una conexión boca y pata. Cada vez que abre la boca, mete la pata. Por más estrategas de comunicación y gurús de Internet tenga a su lado, al gobernador le aplica ese refrán. El problema es que nos lleva a todos de por medio. Son metidas de pata son internacionales, que todo el mundo las ve porque le gusta darlas por CNN, y el pueblo puertorriqueño es el que va a pagar las consecuencias de sus errores.

En los primeros tres meses del año la administración Roselló anunció que invadirían Venezuela para llevar ayuda, y cuando los cogieron en el paquete, tuvieron que retractarse. Después anuncian que en 90 días obligarán a los americanos a que incorporen “fast track” a Puerto Rico como el estado 51 porque lo dice un demócrata, Darren Soto. Sí, claro, como está en la Florida central se cree que es Magic Kingdom y se olvida que no le harán caso en un gobierno republicano. Entonces termina esta semana con Rosselló amenazando con meterle un puño en la boca al “bully” de la Casa Blanca. Todo el mundo lo interpretó como una amenaza directa a Donald Trump. Bendito. Y ahora que está embarrao porque se dio cuenta de lo que hizo, se puso literario y dijo que fue una metáfora.

Si sacó pecho, tiene que asumir las consecuencias. Como dijo Juan Dalmau, “los puños no se prometen, se dan”. Ahora tiene que aguantar lo que viene porque Trump no se va a quedar dado.

Parecería que Rosselló trató de imitar a la que a todas luces es su ídolo, porque es de la única que siempre habla, Carmen Yulín Cruz. Como a ella le funcionó criticar a Trump y habla sin acento en inglés, Rosselló quiso hacer lo mismo en la prensa americana. Pero, en esa también demostró su falta de calle.
 
Primero que todo el mundo sabe que la alcaldesa tuvo fríamente calculada sus apariciones en los medios americanos durante el huracán. Se ponía gorras, “overall” y botas, lloraba y caminaba en la inundación en Ocean Park con sus camarógrafos contratados, y así le dio a la prensa global las imágenes de la crisis que necesitaba en ese momento. Por eso la proyectaron como una especie de heroína, a pesar de que a ella también se le morían miles de ciudadanos allí mismo en San Juan, en áreas que nunca visitó. Entonces ahora, a dos años del huracán, Rosselló pretende copiarse de Yulín y le queda mal.

Hay tres imágenes que la gente nunca olvidará de Rosselló durante el paso del huracán: 1) las conferencias de prensa en inglés cogiendo aire acondicionado del COE mientras el pueblo estaba en caos; 2) cuando se ponía el casco para dar paseítos en helicóptero que nos costaron miles, en vez de estar ayudando directamente a la gente; y 3) su sonrisa cuando se hacía el “selfie” con Trump y ambos decían que sólo había 16 muertos. Mientras él se tomaba esa foto, eran miles las personas sufriendo penurias y muerte por la negligencia del Estado en la emergencia. Porque nadie olvida que Rosselló no quiso aceptar que un militar enviado por el gobierno americano dirigiera los esfuerzos en la emergencia y lo hizo él y Pesquera. De eso es que se trata. Percepción versus realidad.

Esas imágenes del selfie con Trump, y las risas de todos los alcaldes y legisladores que acompañaron al presidente cuando tiró el rollo de papel jamás se borrarán de la historia colectiva puertorriqueña.

Por eso es que ahora al verlo ofrecer puños, lo han cogido a chiste. Miles de memes y vídeos están circulando en las redes sociales, y junto a la noticia, recorren el planeta. Otra vez somos el hazmerreír global gracias a esa estrategia de comunicación. La gente se lo vacila porque no quiere aceptar que todos somos responsables de haber electo a un personaje como el joven Rosselló. Su inexperiencia se sabía.

Esta estrategia de proyección mediática internacional tiene como táctica principal hacerlo lucir fuerte, curtido en la adversidad y con experiencia. Se deja la barba para no verse tan nene. Para contrarrestar su tono de voz, amenaza con dar un puño. En fin, las tácticas evidencian que saca pecho para posicionarse en ruta a la reelección, pero si se miran bien esa ejecutorias, nos llena de vergüenza que diga ser un líder.

Pero señores, ¿quién se cree que con esa actitud infantil Rosselló va a lograr algo? Trump, que es un verdadero genio en el manejo y manipulación de las masas, que domina los medios y que tiene una capacidad que jamaquear no sólo a Estados Unidos sino al mundo con un simple tuit, mira a Rosselló y tiene que reírse.  Por eso tenemos nosotros que mirar y escuchar bien lo que sucede. Apliquemos todos ese concepto que se llama compresión de lectura para que entendamos qué nos dice el presidente de los Estados Unidos.

Trump sabe que Rosselló no está a su nivel y por eso no quiere reunirse con él. Sí se reunió con el presidente de la República Dominicana, de las Bahamas y de otras islas del Caribe. Hasta se reunió con el de Santa Lucía que es un cayo comparado al tamaño de Puerto Rico, pero con Rosselló, nada. Por el contrario. Con lenguaje estrujado un asesor dice que dejen de molestar con jota. Ya le agotan su paciencia.

Después Trump dijo que Puerto Rico “tiene que gastar el dinero sabiamente” y que “no saben cómo gastar el dinero” en relación a los fondos federales de recuperación. Él está claro de los traqueteos, si él mismo catalogó al gobierno de Puerto Rico de corrupto. Si antes nos tiró con el rollo de papel, ahora nos tira con las instrucciones específicas de cómo usarlo.

Rosselló, que está desesperado porque le suelten los millones de la reconstrucción para poder hacer obra antes de las elecciones, cree que, con caer en la cuneta de Trump, luce bien. Pero sus exabruptos pueriles los vamos a pagar todos. Fomentará más emigración porque la gente sabe que aquí no hay gobierno ni líderes que encaminen una ruta de cambio. La gente dice, mejor me voy a un estado y me convierto en “minority”, pero por lo menos hay un gobernador y un gobierno. También provocará que se detengan los fondos federales y parará la economía.

En este momento el pueblo está huérfano. No hay oposición. El grupo nuevo de Victoria Ciudadana buscan pauta sin estar registrados como partido, los independentistas se hablan a sí mismos, y todo el mundo sabe que los populares son culpables de nuestra debacle actual. Por eso están callados. Nadie olvida que gracias a la mala administración de Alejandro García Padilla y los Anaudis de la vida, estamos donde estamos. Como el pueblo vio que eran corruptos e incompetentes, prefirió darle el voto al joven Rosselló y no escoger entre los otros. Así llegamos al día de hoy.

Nos proyectan como un pueblo bufón y nos van a dar bien duro. Quién sabe si en vez de la estadidad con la que sueña Ricky, Trump nos sorprende y nombra a un síndico o nos impone un gobernador americano. Sí, como en el siglo pasado. No podemos olvidar que por más ELA del 52, las decisiones recientes demuestran que Puerto Rico es lo que siempre ha sido: una parcela de los Estados Unidos. Aquí manda el que tiene dinero. Si los líderes se comportan como niños, que aguanten que los traten así. De lo contrario, que dejen de abrir la boca y meter la pata.

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