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| De izquierda a derecho el comediante Chente Ydrach, la comunicadora Ada Jitza Cortés, el psiquiatra Alfonso Madrid, Pijuán Piñero, Edward Delgado, y yo. |
| Vídeo: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1394411100704052&id=100004055262238 |
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En medio de esas tenebrosas noches después del
huracán María, cuando casi todo Puerto Rico estaba a oscuras y lo único que se
escuchaba en gran parte del país era Wapa Radio, Pijuán le hizo uno de los
mejores regalos al pueblo puertorriqueño. Le pedí si podía ir a tocar su piano
un ratito, a ver si alegrábamos a la gente que llamaba llorando en esas
interminables noches de dolor, y no me dejó ni terminar. Rápido me dijo que si,
y llegó con su amigo, el extraordinario cantante Edward Delgado.
Esa noche yo tenía de invitado también al comediante
Chente Ydrach, así que tener a un millenial junto a un baby boomer parecía raro,
pero fue unas de las veladas más alegres que he vivido en mucho tiempo. La
necesitaba y la necesitaba la gente. La música y la alegría llegaron a cada
rincón de Puerto Rico, y la gente llamaba una tras otra, dando las gracias.
Así recordaré siempre al maestro Pijúan Piñero.
Colaborador, alegre, trascendiendo generaciones, viviendo y sintiendo cada nota
musical en su ser, y transmitiéndolo así al pueblo. Siempre le estaré
agradecida a la vida por haberme permitido gozar junto a él en esas noches oscuras
después del huracán.
Por eso cuando esta tarde supe de su partida, la
noticia me jamaqueó tan fuerte. Después de un día tan duro, con tanta noticia negativa
con el tema de la educación y la política en este país, lo menos que esperaba
era recibir el aviso de que él se había ido. Es irónico porque no soy de su
edad, pero siempre lo escuchaba.