La oficial de prensa de la Autoridad de los Puertos, Blanca Sáez, tiene
razón. El “HP” le aplica a la gente en el PPD y en la UTIER. Pero se le olvidó
decir que también los del PNP son HP. Y los del PIP. Los del MUS. Los del PPR y
los del PPT. Al igual que la gente en los partidos políticos o en los sindicatos,
los miembros de la prensa, de las iglesias y grupos cívicos, los profesores,
economistas y comunicadores también lo son. Ella, yo, y todos los que estamos
en Internet somos HP. Todos hablamos en público.
Pudiéramos decir también que todos somos “Hermanos Puertorriqueños”,
como dicen algunos candidatos políticos, o en la connotación más conocida, a algunos quizás nos consideran unos “hijuelas”
por sencillamente expresar lo que uno siente por dentro, sin contemplaciones ni
miramientos. Sin tapujos. Simple y llanamente, por hablar desde los más
recónditos lugares del corazón o del odio. O quizás del miedo.
La realidad es que quien dice lo que siente sin hipocresías se muestra
tal cual es. Muestra el lado más diáfano de su ser en sus expresiones,
especialmente si son arrebatos que salen de un momento de tristeza, pasión o
coraje.
Se respeta a todo aquel que dice la verdad, de frente. El problema es
cuando se habla siendo portavoz de una empresa o entidad. Todo lo que uno diga
o exprese, aún en temas personales, sirve de reflejo de su proyección
profesional. Y la cosa se agrava si se
trata de un funcionario público que recibe su salario del dinero que todos
pagamos en contribuciones. Ahí está el más grave error en las expresiones
públicas que hizo ayer Sáez en la Internet y hasta en programas de televisión.
