Conocí a
Javier Santiago en mi primer trabajo en Puerto Rico, la antigua revista Guía de
Televisión y Entretenimiento que publicaba Casiano Communications. Yo estaba
asignada a escribir los artículos en inglés, principalmente de artistas
estadounidenses que venían a Puerto Rico.
Mi editor y
jefe José Guillermo Aponte me dijo: "Hoy vas a conocer a un amigo mío que
trabajamos juntos en El Mundo (el antiguo periódico) y él está terminando su
investigación y el libro sobre la Nueva Ola y la televisión puertorriqueña. Ya
verás que te va a caer bien", me dijo.
Ese amigo era Javier Santiago, que ya iba gestando ese proyecto de amor y de resistencia para educar sobre Puerto Rico y que terminó siendo la Fundación Nacional para la Cultura Popular . Lo que gestó allí ese gran periodista e investigador es único.

