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Thursday, January 15, 2026

Piden liquidar el Hospital Wilma N. Vázquez tras denunciar pagos “extra” a su director

Acreedores solicitan al Tribunal Federal convertir la quiebra a Capítulo 7, alegando que se han desembolsado casi $4 millones en compensaciones ejecutivas mientras la institución incumple su reorganización. (DOCUMENTO)


Un grupo de acreedores pide al Tribunal Federal de Quiebras que cambien la bancarrota del Instituto Médico del Norte que opera el hospital Wilma M. Vázquez de Capítulo 11 a Capítulo 7. El hospital, ubicado en Vega Baja y con sobre 40 años de servicio, viene enfrentando problemas hace años.

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La moción radicada en el Tribunal Federal cuestiona la compensación interna pagada al director ejecutivo, Lcdo. José O. Pabón Quiñones, y subraya con fuerza por qué este patrimonio ya no puede permanecer bajo el Capítulo 11. Alegan que se ha desembolsado “la asombrosa cantidad de $3,891,204 desde la fecha de vigencia, una cantidad no igualada por ningún otro profesional o proveedor en este caso y que eclipsa todas las demás categorías de desembolsos administrativos”.

“La línea de tendencia de estos pagos revela no una mera mala gestión, sino un patrón casi extractivo, incompatible con cualquier concepto de administración fiduciaria’, sostiene el documento radicado ante el tribunal. 

La diferencia fundamental entre el Capítulo 7 y el Capítulo 11 del Código de Bancarrota de los EE. UU. radica en el destino de los activos y el futuro de la entidad que la solicita: uno busca "limpiar la mesa" mediante la liquidación, mientras que el otro busca "arreglar la mesa" mediante la reorganización. El Capítulo 7 es una liquidación total, mientras que el Capitulo 11 establece un plan de reorganización fiscal con los acreedores.

Esta no es la primera vez que el Hospital Wilma N. Vázquez enfrenta problemas. En septiembre del 2025 la empresa acreedora Greengift Capital solicitó al Tribunal Federal de Quiebras hacer lo mismo, argumentando que la institución lleva años en incumplimiento del plan de reorganización aprobado en 2016.

PROBLEMAS RECIENTES

El Instituto Médico del Norte contaba con un plan de reorganización aprobado en 2016 para saldar una deuda hipotecaria de $6.76 millones. No obstante, según la moción presentada en octubre por Greengift  —empresa que adquirió los pagarés hipotecarios originales— el pasado 3 de diciembre, la institución no ha realizado pagos desde octubre de 2020, dejando un saldo pendiente de más de $3 millones.

La empresa también señaló que la magnitud y el manejo de la compensación interna del CEO del hospital, José O. Pabón Quiñones, evidencian “que esta masa patrimonial” no puede permanecer bajo el Capítulo 11, según publicó la prensa el año pasado.

Por otro lado, los herederos del doctor Jaime Luis Rodríguez Solís, uno de los dueños del hospital que falleció en el 2020, presentaron una demanda en julio, contra el Instituto Médico del Norte, Inc., alegando mala administración y manejo indebido de los recursos de la corporación por parte del presidente, Pabón Quiñones.

Según la demanda, la corporación se encuentra insolvente y ha incumplido con pagos de impuestos, embargos y deudas acumuladas que superan los $12 millones, incluyendo obligaciones con el gobierno estatal, federal y acreedores privados como Greengift Capital, LLC.

A esto unen denuncias hechas por empleados durante meses. Los empleados del hospital han denunciado que la administración ha tenido problemas haciendo sus pagos a los trabajadores, emitiendo cheques sin fondos en algunas ocasiones. El Hospital Wilma N. Vázquez se acogió a quiebra en el 2013.

El secretario del Departamento de Salud, Víctor Ramos, reconoció el año pasado que han recibido denuncias sobre irregularidades en dicho hospital; sin embargo, cuando la agencia ha hecho inspecciones, han cumplido. Indicó que, incluso cuando se les han retenido pagos a sus empleados, en los casos en que estos se han retrasado, han cumplido con los términos establecidos.

CRISIS EN LOS HOSPITALES

La industria de la salud en Puerto Rico atraviesa uno de sus momentos más críticos. En los últimos años, el sistema hospitalario de la isla ha sido sacudido por una combinación de deudas millonarias, la reducción poblacional y la falta de pagos por parte de las aseguradoras, lo que ha resultado en una serie de cierres y ventas que han transformado el panorama médico, según hemos venido reportando por años en este medio En Blanco y Negro. Todo esto ha dejado a comunidades enteras en la incertidumbre y forzando una reconfiguración total del acceso a la medicina en la isla.

En el último trienio, el panorama hospitalario ha cambiado drásticamente. El caso más reciente y emblemático es el del Hospital El Maestro en Hato Rey. Tras más de 60 años de servicio, la institución cerró sus puertas en agosto de 2025, dejando un vacío histórico en la zona metropolitana y simbolizando el fin de los hospitales gremiales que no pudieron competir con los grandes conglomerados.

A este cierre se sumó el del Hope Medical Center en Humacao a finales de 2025, una pérdida que afectó directamente la respuesta a emergencias en la región este. Por otro lado, el gigante Grupo HIMA San Pablo, que alguna vez fue el pilar de la salud privada en la isla, terminó por fragmentarse tras una quiebra de más de $400 millones de dólares, resultando en la venta de sus sedes en Caguas, Bayamón, Fajardo y Humacao a competidores con mayor solvencia.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS

La crisis no responde a una sola mala administración, sino a una convergencia de factores que han hecho que el modelo de negocio hospitalario sea insostenible para muchos como el éxodo poblacional.

  • El Éxodo Poblacional: Con una población que se reduce y envejece, la base de pacientes ha disminuido. Menos nacimientos significan menos ingresos en áreas de obstetricia y pediatría, mientras que el aumento de adultos mayores requiere cuidados más costosos que no siempre son compensados adecuadamente.
  • La Tensión con las Aseguradoras: La queja es constante entre los administradores: las tarifas de reembolso de los planes médicos están congeladas o son insuficientes frente a la inflación de costos médicos y suministros.
  • Costos Operativos Insostenibles: Puerto Rico posee uno de los costos de energía más altos de la región, un factor crítico para instituciones que deben operar sistemas de aire acondicionado y equipos médicos las 24 horas del día.
  • Escasez de Profesionales: La fuga de médicos especialistas y enfermeros hacia Estados Unidos ha obligado a los hospitales a incrementar sus gastos de nómina para retener talento, agravando el déficit financiero.

MONOPOLIOS Y CONSOLIDACIÓN

El resultado de esta crisis no es necesariamente la desaparición de los edificios, sino su cambio de mando. Estamos siendo testigos de una "consolidación masiva". Grupos como el Servicio de Salud Menonita y Metro Pavia Health System han emergido como los nuevos dueños del tablero, adquiriendo instalaciones en quiebra para integrarlas a sus redes.

Si bien esto evita que las estructuras queden abandonadas, expertos en salud pública advierten sobre el riesgo de un oligopolio que podría limitar la competencia y, eventualmente, afectar los costos para el paciente.

En ese sentido, la salud en Puerto Rico ya no se mide solo por la calidad de sus médicos, sino por la capacidad de sus instituciones para sobrevivir a una economía de guerra. Los cierres recientes son un recordatorio de que, sin una reforma profunda en el modelo de pagos y un alivio en los costos energéticos, el sistema seguirá concentrándose en pocas manos, dejando a las zonas más vulnerables con menos opciones de cuidado inmediato.

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