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Tuesday, January 22, 2019

Gracias, Sonia Sotomayor


Fue un honor conocer a la jueza asociada del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Sonia Sotomayor.

Ella es Sandra, de la que le hablé”, le dijo Mayra Santos Febres acercándose a su oído cuando me la presentó. Yo iba contenta a conocer la jueza asociada del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Sonia Sotomayor, y lo menos que me imaginaba era lo que ella me diría segundos después de esa presentación. Absorta en mis pensamientos la miré.

La jueza entonces me miró, y sonrió de oreja a oreja.  Se acercó, extendió sus brazos y me abrazó fuerte. Después me dio un beso en el cachete derecho y me dijo: “Gracias Sandra. A nombre de toda mi familia, te doy las gracias. Mi familia de San Juan y la de Mayagüez. Ellos te escucharon a ti y a los demás en la radio durante todas esas noches y todos esos días que estuvieron en la radio y fueron su compañía”.

Yo, simplemente, no supe qué decir. La abracé y empecé a llorar, porque todo el que me conoce sabe que cuando me emociono de verdad, lloro. Sé que es algo que debo cambiar, pero siempre he sido así.

Su señoría”, le dije. “Llámame Sonia”, me respondió. Y yo, sin saber cómo dirigirme a ella, le contesté con lágrimas cayendo de mis ojos y el pecho apretado: “Muchas gracias. Fue un trabajo en equipo de mucha, mucha gente, que llegaron hasta la emisora como hice yo, y estuvimos allí de voluntarios tratando de ayudar como podíamos”.

Hicieron mucho por este pueblo. Muchas gracias a nombre de Puerto Rico”, me dijo la jueza Sotomayor.  Yo, que había llevado una copia del libro porque al salir en la mañana de casa viré a buscarlo pensando en que quizás podría dárselo, se lo entregué. Le conté que había tratado de incluir algunas de las anécdotas que más me impactaron de esos meses en la Cadena Wapa Radio.


Gracias. Este es un testimonio importante de un momento histórico para este pueblo y por eso también te doy las gracias”, me dijo.

Yo jamás en mi vida hubiera pensado que la familia de la jueza Sotomayor nos estuviera escuchando, y mucho menos, que ella supiera de nosotros. Ya han pasado tantos meses, y con la vorágine diaria, esa época parece que fue hace décadas. Hoy, a un año y cuatro meses del huracán María, todo está casi de regreso a la normalidad y en los medios se pasó esa página rápido, para olvidar que eran competidores. Así que para mí fue verdaderamente una sorpresa y me llenaron de emoción sus palabras.

La jueza estaba en una visita privada que organizó el Salón Literario Libroamérica de Puerto Rico, entidad que coordina el Festival de la Palabra, que, dicho sea de paso, este año celebra su décimo aniversario. La actividad fue el Archivo General y Biblioteca Nacional, uno de esos tesoros que tiene el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Sotomayor pidió encontrarse con niños, y el equipo del Festival y del Salón Literario empezaron a moverse. Después de todo, ellos coordinan a lo largo del año a decenas de escritores para que visitemos escuelas alrededor de la isla. La inmensa mayoría de esas escuelas son públicas, y vamos a darles charlas y talleres para fomentar la lectura, y para que los niños en los sitios más recónditos o más necesitados del país tengan la misma oportunidad de aquellos que más tienen. El año pasado los escritores y voluntarios del Festival impactaron a más de 10,000 niños en todo el país. Hoy pudimos ver el impacto de estos programas con los niños.

Resultó ser un evento maravilloso. Sotomayor inició un conversatorio con cerca de una centena de niños de la escuela elemental Antonio Rosa a los que les habló de su vida, de cómo superó la pobreza extrema a través de la lectura y la educación, lo mucho que amaba a su abuela, lo que sufrió con la muerte de su padre, los cuatro años que tardó en aprender inglés, y conversó sobre su libro “Pasando páginas”. Luego, una decena de adolescentes de la escuela Medardo Carazo, que tomaron talleres de redacción con la periodista Némesis Mora, le hicieron preguntas sobre su vida y su trayectoria.

Yo tengo una pregunta”, le dijo un nene que tenía ocho añitos, y ella, sonriendo, le dijo, “dime”. “¿Tú crees que Trump es bueno o es malo?”, lo que arrancó carcajadas en el público. Sotomayor, con paciencia, estuvo largo rato contestando. En esencia le dijo que siendo jueza, no puede emitir comentarios de esa índole política, pero que él y sus padres deben educarse y los instó a que voten en las primarias, “Porque en Puerto Rico no se vota por el presidente pero en las primarias presidenciales se puede escoger al que será el candidato”.

Todo el conversatorio fue así. Ella no dejó una sola pregunta sin contestar y los niños corrían a abrazarla y besarla. Desde que comenzó, ella rompió el protocolo y se sentó en la esquina de la tarima, para después caminar por el salón. Mandó a su escolta que la dejara sola para ella poder abrazar a los niños, y en otro momento hasta se quitó la chaqueta porque tenía calor.

Para mí fue un momento inesperado conocerla, pero ciertamente, sé que será inolvidable. Sus palabras hacia todos, y el reconocimiento que hizo del trabajo en la radio, lo tomo con agradecimiento, pero más que nada, con humildad. Y reafirmo lo que escribí en mi libro. Ese fue un trabajo en equipo que se hizo con amor por Puerto Rico. Así que esas palabras que me dijo la jueza Sonia Sotomayor, en realidad no fueron a mí. Las comparto con Jesús Rodríguez García, con Luis Penchi, con Jorge Blanco, su padre don Wilfredo y su madre doña Carmen. Con José Maldonado y Jorge Gelpí Pagán. Con Ada Jitza Cortés, Dr. Alfonso Madrid, con Wilda Rodríguez, Graciela Rodríguez Martinó, Robert García, D’Yauco, Gloribel Delgado, César Fiallo, Yolanda Ramos y con todos los más de 60 periodistas y colaboradores que pasaron por Wapa Radio.

Hoy fue un gran día. Gracias a la jueza asociada del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Sonia Sotomayor.

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ALGUNAS FOTOS DE LA ACTIVIDAD DE HOY, 22 de enero de 2019




















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