“Cuando los jueces
tienen miedo, ningún ciudadano puede dormir tranquilo”, Eduardo Corture.
A los jueces, como a cualquier persona, les entra el frío olímpico
cuando tienen una cámara de frente.
Es una cuestión normal. Le pasa a muchas personas porque aún a los
portavoces más eficaces y de mayor experiencia, a veces les molesta, les
incomoda o se sienten intimidados cuando tienen una cámara de frente que les
capta hasta el más mínimo de sus gestos. Si hizo alguna mueca. Si se rió, si
mostró coraje o si enseñó alguna emoción que pueda señalar que no son
imparciales.
La cosa se complica porque en el mundo de imágenes en el que vivimos,
si tienen un peinado pasado de moda, tienen brillo en la cara o están mal
maquillados, si se sentaron mal, tienen la ropa estrujada o si con el lenguaje
corporal no convencen, el público que los ve por televisión o Internet, puede
llegar a conclusiones equivocadas del proceso. El “body language” es crucial.
Y no sólo le pasa a ellos, sino a los abogados, fiscales, alguaciles,
secretarios, acusados y cualquier otro funcionario de una sala de un tribunal
que se enfrente a un proceso que sea grabado en vídeo o transmitido en vivo a
través de las nuevas tecnologías.
Tal es el impacto de la proyección que en uno de los casos más sonados
en la historia, el de O.J. Simpson, hasta la fiscal Marcia Clark cedió a las
presión y se quitó los rizos para estirarse el pelo pero así lucir mejor ante
los millones de personas que la veían por televisión.
Acá en Puerto Rico, la transmisión de la sentencia de Pablo Cassellas
el pasado seis de febrero, tuvo un rating de televisión de 26.9 y un share de
43.2. Eso significa que casi la mitad de los televisores del país estaban viendo
la transmisión. Esto, sin contar los miles que lo vieron por Internet. Todos
los presentes en sala, ya son figuras conocidas.
Pero el asunto medular en el tema de las cámaras y los tribunales, es
que por tener las cámaras el ambiente de dignidad, solemnidad y respeto que
debe prevalecer en sala, se pierda.
Ese precisamente fue el eje de la discusión en el segundo conversatorio
sobre el quehacer de los tribunales en la era de la revolución digital, un
excelente foro organizado por la Oficina de la Administración de los
Tribunales, la Academia Judicial Puertorriqueña y en el que también
participaron miembros de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico y el Overseas
Press Club.
Desde el 1ro de julio de 2013 se permite, de manera limitada, el acceso
de las cámaras a las salas. Esto es el resultado de décadas de luchas de los
periodistas – aunque no de los medios de
comunicación - pero ya cuenta con el respaldo de muchos sectores en la
Judicatura. Opera bajo un programa experimental
en las salas de recursos extraordinarios y se rige por un estricto
reglamento.
El problema es que aún persiste una gran resistencia de muchos jueces
de Primera Instancia que sienten que este proceso se ha impuesto a la trágala,
y temen que las cámaras abonen a un ambiente circense.
“Yo no estudié comunicaciones ni me preparé para estar en las cámaras.
Soy juez”, dijo una de las juezas presentes en el foro.
Otros jueces, según discutieron allí, temen que el público los critique
sin tener el conocimiento completo de lo que ocurre en sala, desconociendo la
ley y se emitan opiniones infundadas de los juicios.
“Los jueces somos tan sometidos
al escrutinio público como cualquier otro funcionario”, dijo, por su parte, el
Juez del Tribunal Supremo, Erick Kholtoff.
Y otros jueces no comprenden la necesidad de la prensa de poder
transmitir los hechos en sala. Esto, para los periodistas, es un logro porque
además de servir para presentar un caso sin filtro, permite al país educarse,
aprender y entender los procesos judiciales. Sirve además de ventana para que
los jueces y el sistema demuestren sus galones, pericia y justicia.
En mi experiencia como relacionista y como ex reportera, estas
reacciones demuestran la necesidad de que los jueces y demás personal comiencen
a adiestrarse en cómo manejarse adecuadamente ante los medios. Dominar las
destrezas básicas de proyección y comunicación pública, pulirse y sobre todo, desarrollar
un sentido de lo que los medios quieren y necesitan, porque es la naturaleza del medio noticioso.
Para esto, tienen que conocer cómo operan los medios y cuáles son las
necesidades de los periodistas.
“Ya no hay vuelta atrás” dijo el juez Ángel Pagan Ocasio, de la sala
904 de Recursos Extraordinarios.
Publicado en El Vocero el 5-6-14 -http://elvocero.com/los-jueces-el-miedo-y-las-camaras/
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