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| Kim Kardashian en la portada de Paper Magazine. |
Muchos de los que trabajan en los medios informativos en este momento
caen en una de tres categorías: mingos, ‘embarraos’ o Kardashians.
Algunos caen en más de una o hasta en las tres.
Les llaman periodistas, pero en realidad no lo son. Son gente que
podrá tener el título universitario, la credencial que da el gobierno, o
la identificación de reportero de un medio, pero no ejercen la función
con la responsabilidad que eso conlleva. Es una cuestión de actitud. Y
eso, el gobierno lo sabe y se aprovecha.
El gobierno se
beneficia de esas categorías de pseudoperiodistas para seguir impulsando
su agenda de manipulación, desinformar al país de las cosas que pasan,
pretender embobar a las masas, y de paso, engañar a todos. El problema
es que ya no hay un monopolio de la información ni dominio absoluto de
las audiencias. Ningún medio puede contarlo todo porque el quinto poder
lo cambió todo. La Internet con sus redes sociales le dan en la cara a
los que no hacen bien el trabajo ni ejercen su función social, sea
gobierno, sea empresa, sea medio informativo o sea periodista. Esa es la
realidad.
Pero a pesar de tanto acceso a que el público escoja
su propia información y fiscalice al que lo hace mal, como quiera,
abundan los informadores que caen en una de las tres categorías.
