Un monumento de $200,000 bautizado como “Plaza del Creyente” que no honra la fe ni la cultura, sino la sumisión y la hipocresía política: un homenaje a los arrodillados, mientras artistas y escuelas de arte en Puerto Rico se caen a pedazos.
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| Plaza del Creyente Publicada originalmente en !Ey! Boricua y en Substack |
Puerto Rico tiene un nuevo monumento a la corrupción y la ignominia. No honra nuestra historia, ni nuestra cultura, ni nuestra resiliencia. Es un monumento a la burla, a la hipocresía y al descaro.
El periodista José Maldonado lo llamó “Monumento al Descarado” y la poeta Teresa Tió lo calificó como “Un monumento a la desfachatez de los desalmados, desgraciados y descarados”. Yo lo llamaré “La Plaza de los Arrodillados o Plaza de los Descarados”. Eso. Es el homenaje a ser un descarado y ser un arrodillado.
