Desierta está la convención de la Cámara de Comercio de Puerto Rico. Para colmo, CENSURARON A LA PRENSA porque prohibieron la entrada de periodistas a cubrir la asamblea que se celebra en el hotel La Concha, según me acaban de informar varios periodistas. La pregunta es: ¿quién se atreve a decirlo públicamente?
Luego, en el almuerzo, llegaron unas pocas personas más. En el salón habían unas 18 mesas de 10 persona por mesa, pero no todas estaban llenas. Habían muchas sillas vacías. No tan vacías como en la asamblea, pero ciertamente no era lo acostumbrado. ¿Por qué no se habla de esto?
Estas actitudes, además de demostrar el caos institucional y francamente, la corrupción que se vive al interior de la Cámara de Comercio por las pasadas décadas y de sus aliados incluso en los medios, lo que demuestra es que todas estas organizaciones están en un proceso rápido de deterioro y desaparición.
Otras asociaciones han tenido que destituir personal y reducir gastos. Es evidente que hay fatiga en las organizaciones que se supone que representen al sector privado.
Como operan en tribus, y muchas veces el interés no ha estado en la protección de sus empleados y sectores, sino en los intereses particulares de ciertos en el poder, están en un proceso evidente de rápido exterminio. El problema es que no lo admiten. No quieren ni se dan cuenta de que tienen que consolidarse en una, o cambiar el rumbo.
