Un jurado deliberó apenas tres horas para hallar culpable a la madre de Anthonieska por el asesinato de Gabriela Nicole Pratts, pero el verdadero juicio empezó meses antes, en las redes sociales, en cafetines y calles, donde no quedó un solo puertorriqueño sin opinión formada

Familiares y amigos de la adolescentes asesinada Gabriela Nicole Pratts esperando el veredicto
Un panel de siete mujeres y
cinco hombres tardó tres horas hoy en declarar culpable a Elvia Cabrera Rivera
por el asesinato en primer grado de la joven Gabriela Nicole Pratts Rosario, una
adolescente de 16 años a quien sus
amigos apodaban “Lela”, y quien murió acuchillada 11 veces en el desvío Roberto
Colón de Aibonito, la madrugada del 11 de agosto de 2025. Tres horas para un
caso que Puerto Rico llevaba deliberando, sin togas ni juramento, desde el
primer día.
Esa es la primera pregunta
incómoda que este veredicto deja sobre la mesa: ¿deliberó el jurado, o
simplemente confirmó lo que ya estaba decidido en la plaza pública? Es obvio
que el jurado ya venía "contaminado" por la amplia exposición mediática
del caso.
Durante casi un año, el caso de
Gabriela Pratts fue noticia diaria. Titulares, transmisiones en vivo, hilos de
TikTok, coberturas en las redes
sociales, teorías de conspiración —incluyendo la insinuación de que el crimen
fue "fabricado"—, análisis de abogados de farándula digital y
opiniones de todo el que tuviera un celular. El propio superintendente de la
Policía, Joseph González Falcón, tuvo que salir a defender públicamente la
investigación tras el veredicto, precisamente porque la misma fue cuestionada
abiertamente en el ojo público durante meses.
Ese es el problema estructural que este caso expone con crudeza: en un país de poco más de tres millones de habitantes, donde todos conocemos a alguien que conoce a alguien, ¿existe siquiera la posibilidad de un jurado verdaderamente imparcial cuando un crimen se convierte en fenómeno mediático nacional?