Llegué a su más reciente casa en Río Piedras, medio nerviosa, como
siempre que iba a verlo. En el fondo soy tímida, y estar ante la presencia de
un verdadero artista es siempre todo un reto. Sabía que él iba a inventar y me
pondría a hacer cosas que normalmente no me atrevo realizar. El reto y el
riesgo eran parte de su creatividad, y aunque me ponía un poco nerviosa, yo
seguía porque verlo crear era fascinante. Eso fue lo que siempre me pasaba con
Adàl Maldonado.
