El esquema de persecución y mentira que montó el PNP y la
oficina del FEI quedó nuevamente desenmascarado ayer cuando una jueza determinó
no causa (OPINIÓN)
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| Lcda. Mariana Nogales Molinelli |
Termina al fin la gran mentira del FEI y del PNP contra
Mariana Nogales Molinelli.
Desde el principio se les vio la costura, pero ellos no se
amilanaron por negarla. No hicieron nada por ocultarla. El esquema de persecución
y mentira contra la legisladora lo montaron desde el primer día que ella entró
electa en el escenario político, y ayer, cuatro años más tarde, y miles o
quizás millones de fondos públicos gastados en perseguirla, quedaron desnudos
ante el país.
Cuando la jueza Nerisvel C. Durán Guzmán, del Tribunal de
San Juan determinó lo que era obvio, no causa, durante la vista preliminar en
alzada por cargos de perjurio y falsedad ideológica, se demostró hasta dónde
llega la maldad, el machismo y la corrupción política en Puerto Rico.
A Mariana la fueron golpeando como cuando un criminal mafioso
quiere torturar a su objetivo. La atacaron, se burlaban de ella y la insultaban
con epítetos machistas en la radio, la agredían verbalmente en el hemiciclo, y
todos eran hombres. Legisladores en su mayoría, y alguno que otro autoproclamado
periodista.
La demonizaron tanto que hasta los mismos de su partido Movimiento
Victoria Ciudadana la fueron dejando sola, y al final la descalificaron. En el
Partido Nuevo Progresista celebraron que lograron sacarla candidata y en el MVC
no la apoyaron en la campaña como independiente.
En el interín, el asesinato de reputación se extendió a
su madre, la abogada Rita Molinelli, y a toda su familia, incluyendo a su tío
el geomorfólogo José Molinelli. Gente trabajadora, honrada y educada, que toda
la vida han honrado a Puerto Rico con un trabajo de altura y ayudado al país. Ninguno
ha sido un corrupto que vive del gobierno con sus puestitos vitalicios, ni
tampoco acomodan a los suyos como empleados en trabajos para los que no sirven,
a costa del pueblo.
Al final, los verdaderos responsables del circo político fueron
los líderes del PNP y sus portavoces en la Oficina del Fiscal Especial
Independiente, y esos siguen campeando por sus respetos. Repitiendo la historia
con otra gente.
“Este
tribunal tuvo la oportunidad de examinar minuciosamente toda la prueba,
evidencia presentada en el presente caso, así como escuchar detenidamente a los
testigos que declararon en la misma. Habiendo hecho un análisis completo y
total de toda la evidencia presentada el tribunal está convencido y determina
no causa en el presente cas”, dijo la jueza Durán Guzmán anoche, terminando
cuatro años de persecución política contra la exlegisladora Nogales Molinelli,
En
cuatro años los legisladores, funcionarios públicos y portavoces fueron
montando múltiples falsas acusaciones contra la exlegisladora, para ninguna de
las cuales la fiscalía presentó siquiera la prueba mínima que requiere el
ordenamiento legal. La acusaron de perjurio y falsedad ideológica por supuestamente
ocultar en sus informes a la Oficina de Ética Gubernamental su participación
como presidenta y tesorera de la corporación Ocean Front Villas, así como los
ingresos obtenidos de dos propiedades en Palmas del Mar que, según la Fiscalía,
no fueron declarados. Estas imputaciones formaban parte de un total de 24
cargos vinculados a supuesta evasión contributiva. Casi todos esos cargos
fueron desestimados, pero quedaban dos, que fueron los resueltos ayer, al concluir
que no existía evidencia para acusarla.
El caso Nogales Molinelli es un claro ejemplo de cómo la
persecución política puede convertirse en un espectáculo diseñado para
silenciar voces incómodas. Desde su llegada a la Legislatura, ella incomodó. No
por escándalos o privilegios indebidos, sino por denunciar sin titubeos a los
grandes intereses, las injusticias ambientales y la hipocresía de un sistema
que protege a los poderosos mientras criminaliza a los que luchan.. Por eso fue
objeto de investigaciones orquestadas para destruir su credibilidad y callar su
agenda progresista.
En mi larga carrera como periodista he conocido a
todo tipo de político y he visto a muchos caer desde lo más alto. Cientos de casos
de corrupción que me han tocado descubrir, pero nunca había visto una campaña
tan bien coordinada para sostener una mentira por tanto tiempo, con el fin de asesinar
una reputación.
¿Dónde está la furia de esos mismos políticos
fiscalizando gente como a Tata Charbonnier o a Julia Keleher? ¿Dónde está su
furia exigiendo transparencia a los que se robaron el país, dejaron a miles
morir tras el huracán María, se burlaron de la gente en el Verano del 2019 y
están otra vez como cabilderos decidiendo lo que hace este gobierno? La
respuesta es un silencio total, una complicidad vergonzosa que desnuda la doble
moral de un sistema que persigue con saña a unos mientras protege a otros.
La solidaridad también faltó entre muchos del
sector de la izquierda, los llamados progresistas y hasta del mismo MVC. Es
más, ni siquiera entre los políticos que dicen ser cristianos y que representan
partidos de supuestos valores dijeron nada. Su silencio los hizo igual de cómplices
del abuso y la persecución. No sé si fue el miedo a ser la próxima en la lista o
la conveniencia de no enemistarse con el poder. No hubo ni atisbo de ética.
Este caso me recordó la patraña que hicieron algunos
de los mismos personajes políticos y mediáticos contra Urayoán Walker y Carlos
Severino. En aquel caso hubo analistas políticos en la radio atacando a diario.
También hubo un claro sesgo de racismo. En el caso de Mariana Nogales, no se
puede negar que su feminismo era objeto de coraje de sus detractores. Cinco
años más tarde, Walker y Severino salieron como sale Nogales, libres de toda
culpa, pero golpeados por un sistema criminal.
Estos casos son espejos nos devuelven la
imagen de una justicia selectiva y de una sociedad que, con su silencio, se
convierte en cómplice. Es hora de que alcemos la voz, no para defender a ciegas
a nadie, sino para exigir una vara de justicia igual para todos. Porque si no
lo hacemos, el próximo perseguido podrías ser tú, o yo, o cualquiera que se
atreva a pensar diferente en esta isla de contrastes.
Considero
que Mariana Nogales ha quedado reivindicada. No solo porque los cargos se
desmontaron, sino porque su integridad, su moral y su ética siguen intactas.
Porque a pesar del hostigamiento, no se doblegó. Esa es su mayor victoria.
"No me duelen los actos de la gente mala.
Me duele la indiferencia de la gente buena", decía Martin Luther King. No
podemos permitir un país que asesine reputaciones. No podemos vivir en una sociedad en donde la disidencia esté
sujeta a la persecución. Por eso concluyo
que Mariana Nogales Molinelli se erige hoy más que nunca, como una figura de
una dignidad incólume.