Decir Kobbo Santarrosa es casi como mentarle la
madre a muchos, especialmente a los periodistas. Su estilo irreverente, inculto
y vulgar apela a las masas, pero no sólo las masas de irreverentes, incultos y
vulgares, sino a todo el mundo. A través de su alter ego, La Comay, dice lo que
algunos- incluyéndolo quizás a él mismo - no se atreven decir, insulta y se
burla de muchos otros, y va tras casos que la prensa toca superficialmente.
En su programa SuperXclusivo, así, mal escrito,
acapara la opinión pública porque es él quien casi siempre dicta lo que se
discute en el país. Y por más que digan que no ven el programa, o que se
toparon por casualidad porque estaban cambiando de canal, lo cierto es que todo
el mundo lo ve.
Esta semana Santarrosa – quien siempre ha
buscado una legitimación a su trabajo y que le respeten por lo que hace – dio
un palo que tiene que haber roto todos los récords de audiencia con la
entrevista que le realizó a Jesús Genaro Camacho, uno de los imputados en el
caso de asesinato del niño Lorenzo González Cacho, a dos años del incidente que
aún no se esclarece por las autoridades.
En su más reciente edición del programa “A
solas con Kobbo”, se salió de su disfraz de la muñeca y de frente, se convirtió
en entrevistador, el sueño de muchos periodistas. Con rating alto, respaldo de
la televisora y anunciantes, especialmente políticos, a tutiplén. Proyectó en
ese programa lo que logran con éxito entrevistadores a nivel internacional,
como una vez hizo Oprah Winfrey, como hace Barbara Walters o Anderson Cooper.
Periodistas que entrevistan.