Senado multó por $1,000 al senador independiente por insultar policías, Molina dice que donará el dinero a los policías, delegación del PIP manifiesta enérgica oposición a la multa
En un acto que evoca los capítulos más oscuros de la persecución
política en la isla, el Senado de Puerto Rico aprobó ayer una sanción contra el
senador independiente Eliezer Molina. Con 15 votos a favor, la
Cámara Alta impuso una multa de $1,000 y una reprimenda pública, bajo el
argumento de "conducta impropia" y expresiones que supuestamente
incitaron a la hostilidad contra la Policía durante una manifestación en
octubre de 2025.
Pero el evento no ha sido un incidente aislado sino más bien el síntoma de una estrategia que busca silenciar la fiscalización y restablecer una cultura de miedo.
La sanción contra Molina surge a raíz de que un policía radicó
una querella al ver a través de las redes sociales una protesta que hubo el año
pasado bajo la consigna "Jenniffer
Renuncia" en la Calle Resistencia, frente a La Fortaleza en San Juan.
Los hechos que detonaron la indignación del senador no fueron
otros que el arresto violento del activista Alberto De Jesús Mercado, mejor
conocido como Tito Kayak, quien fue agredido y lanzado por encima de vallas por
la oficiales de Policía que alegaron que él quería intentar colocar una caseta.
Cabe destacar que Tito Kayak fue exonerado por un tribunal, confirmando que la
intervención policial fue injustificada y se trató de un caso de brutalidad
policíaca, tal y como reseñamos en el programa de radio EN BLANCO Y NEGRO CON
SANDRA, el
pasado 27 de marzo.
Aún así la Comisión de Ética del Senado aprobó imponer una multa
de $500 contra Molina, pero el senador Carmelo Ríos pidió duplicarla a $1,000 e
incluir terapias psicológicas contra el senador. Ese gesto de Ríos – quien tiene
un historial de violencia verbal e imputaciones en el pasado – fue interpretado
como una burla y un intento de patologizar la protesta.
Se alegó que Molina violentó las secciones 4C, 4D y 4U del Código del Ética del Senado, al incurrir en expresiones “impropias e irrespetuosas, carentes de prudencia, afectando la dignidad del cargo”. En parte, por hablar con palabras soeces.
LAS VOTACIONES Y LA CENSURA
Las delegaciones del Partido Popular Democrático y la del Partido
Independentista Puertorriqueño votaron en contra. Aun así, la votación final
fue 15 a favor, 10 en contra y dos abstenciones.
La senadora del Partido Independentista Puertorriqueño, María de
Lourdes Santiago, presentó uno de los argumentos más sólidos sobre el absurdo
de la multa y denunció la fragilidad de la querella ética: "Ninguno de los
agentes allí presentes se querelló... No hicieron nada porque no oyeron nada.
¿Por qué vemos esta querella? Porque un policía estaba en su casa viendo
Facebook, se encontró con la transmisión en vivo e, indignado, radicó la
querella".
El presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, quien suele usar palabras soeces e insultos sexistas en las redes sociales y no ha sido multado, votó en contra por falta de prueba suficiente.
Molina, en su mensaje desde el hemiciclo, recordó que el senador del PNP Gregorio Matías, tiene un historial de agresión. Matías aceptó haberle disparado y abusado contra un compatriota suyo dominicano y que tenía un historial de violencia, lo que provocó la Reforma de la Policía. Molina también dijo que donaría los $1,000 al Fideicomiso de la policía. Por el otro lado, Gregorio Matías.
El
patrón de persecusión a la oposición política de la presente administración es
claro ya que esta es la tercera querella que enfrenta Molina Pérez ante la
Comisión de Ética del Senado. La primera fue desestimada. En febrero, la
Comisión desestimó dos denuncias contra el senador, a quien le imputaba,
entonces, encabezar una supuesta “campaña de persecución selectiva”, con tintes
de discriminación religiosa, contra el dueño israelí de una finca agrícola en
Guayanilla.
El Eco de 1948: La Sombra de la Ley 53
Esta sanción senatorial es un retroceso que evoca épocas en las que en Puerto Rico se perseguía a quien pensaba o creía de manera distinta a quien tenía el poder. Para entender este retroceso, hay que recordar la Ley de la Mordaza de 1948. En aquel entonces, el gobierno del fundador del PPD, Luis Muñoz Marín, criminalizó el pensamiento, los himnos y hasta el uso de la bandera puertorriqueña – que conllevaba cárcel - para aplastar al nacionalismo.
La “mordaza moderna” de hoy no prohíbe banderas, pero utiliza la burocracia, el poder del Ejecutivo y el mazo legislativo para intentar silenciar voces y restringir el acceso a la verdad. El ejemplo más fuertes es el bloqueo que hace La Fortaleza a prensa independiente en conferencias de prensa bajo excusas de que necesitan acreditación, aunque el tribunal determinó que eso es ilegal.
El gobierno también intenta silenciar voces al criminalizar la protesta. Con esto buscan enviar el mensaje de que denunciar el abuso policial conlleva multas de miles de dólares.
Además, se intenta institucionalizar una “doble vara ética”. En ese sentido, es
alarmante que el Senado sancione el "lenguaje soez" de Molina
mientras mantiene en sus filas a figuras como Gregorio Matías, con un historial
de violencia física documentada en la Policía; a Carmelo Ríos, señalado por
insultos constantes a mujeres; y al propio Rivera Schatz, conocido por su verbo
agresivo y soez en redes sociales. Para ellos, la impunidad es la norma; para
el opositor, el castigo es ejemplar.
Una Mala Copia del "Trumpismo"
Este gobierno parece haber adoptado el manual de Donald Trump: deslegitimar a los medios, atacar la independencia judicial y dividir al pueblo entre "leales" y "enemigos". Mientras se le abren las puertas de par en par a sectores ultraconservadores, se cierran para las mujeres, la comunidad LBGTQ+ y los defensores del ambiente.
Como advirtió la senadora ahora senadora independiente Joanne Rodríguez Veve durante el debate: "Hoy es Molina, pero mañana podemos ser cualquiera de nosotros". El peligro de este precedente es que convierte el hemiciclo en una sala de castigo para cualquiera
que resulte "incómodo" al poder de turno
¿Cómo combatir la nueva mordaza?
Combatir este estilo de gobernanza requiere una ciudadanía que
no se deje amedrentar por el "enfriamiento" de sus derechos. La
resistencia ante el Trumpismo criollo se fundamenta en tres aspectos. El primero
es la solidaridad en la fiscalización. Es decir, no permitir que las sanciones
económicas aíslen a los líderes que denuncian la corrupción.
El segundo aspecto es la documentación
ciudadana. Como ocurrió con los videos que ayudaron a exonerar a Tito Kayak, la
cámara del celular es hoy el arma más fuerte contra la narrativa oficialista.
Por último, el voto consciente. Hay que entender que la libertad
de expresión no es un regalo del gobierno, sino un derecho que se defiende en
las urnas y en las calles.
Puerto Rico ya superó una Ley de la Mordaza en el siglo pasado. El reto ahora es no permitir que, bajo el disfraz de "decoro" y "ética", nos arrebaten de nuevo el derecho a la palabra.

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