El control del Estrecho de Ormuz y el desplome de los precios del crudo marcan el respiro diplomático ante la amenaza de una guerra global.
En lo que se describe como un giro diplomático
de último minuto, el mundo respira con un alivio cauteloso tras el anuncio anoche
de un alto al fuego que durará de dos semanas entre Estados Unidos-Israel e
Irán. El acuerdo, alcanzado apenas 90 minutos antes de que expirara el
ultimátum del presidente Donald Trump —quien había amenazado con la destrucción
total de la civilización iraní—, pone freno temporal a una escalada que
amenazaba con convertirse en una Tercera Guerra Mundial.
Aunque la retórica de la Casa Blanca intenta
proyectar una posición de fuerza, analistas internacionales y la propia
televisión estatal de Irán coinciden en calificar la decisión como una
capitulación de Washington. El acuerdo se basa en un plan de diez puntos
propuesto originalmente por Teherán, el cual Trump había rechazado
anteriormente por considerarlo "inaceptable".
La resolución de este conflicto no fue un esfuerzo solitario de Occidente. El papel de Pakistán como mediador principal y la intervención de última hora de China fueron determinantes para sentar a las partes a la mesa. Este nuevo eje geopolítico subraya un cambio de paradigma donde Asia ejerce una influencia decisiva sobre las decisiones de Washington.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de
Irán detalló los puntos aceptados por la administración Trump, que representan cuatro
concesiones históricas. La primera es la soberanía energética: Irán mantiene el
control del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial,
y cobrará peajes a las navieras.
La segunda
es el programa nuclear: EE. UU. acepta el enriquecimiento de uranio por parte
de Teherán. El tercer acuerdo fue el fin de los bloques en el Estrecho de
Ormuz: eliminación de sanciones primarias y secundarias, además del pago de
indemnizaciones por daños de guerra.
La cuarta concesión
que hace EE. UU. es la retirada militar. La salida de las fuerzas de combate
estadounidenses de la región del Golfo Pérsico.
Crisis interna en Washington
La agresividad de las amenazas de Trump no
solo alarmó a líderes internacionales como el Papa León XIV y aliados como la
primera ministra italiana Giorgia Meloni, sino que ha desatado una tormenta
política en el Capitolio en Washington.
Más de 70 legisladores, liderados por figuras
como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders, exigen la destitución del
mandatario mediante la 25.ª enmienda de la Constitución , argumentando que sus
amenazas de "genocidio" lo inhabilitan para el cargo, reportó el
periodista independiente Aaron Parnas (Substack).
La 25ª Enmienda a
la Constitución de los EE. UU. (ratificada en 1967) establece
procedimientos claros para la sucesión presidencial y la incapacidad. Permite
que el vicepresidente asuma el cargo si el presidente muere, renuncia o es
inhabilitado, y aborda cómo llenar una vacante en la vicepresidencia
Asimismo, han surgido reportes sobre una
resistencia interna dentro del mando militar estadounidense donde oficiales se
habrían negado a ejecutar ataques contra objetivos civiles recomendados por el
Secretario de Guerra.
El factor Israel y el Nuevo Orden Petrolero
El efecto inmediato en esta polémica se ve en
el precio del petróleo que se desplomó un 17% y los futuros bursátiles suben
tras el acuerdo para un alto el fuego de dos semanas en Irán, según el Financial
Times.
A pesar del pacto, la estabilidad pende de un
hilo. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aunque apoya el cese al
fuego con Irán, ha dejado claro que continuará las operaciones militares en el
Líbano contra Hezbolá, complicando la paz en el "Eje de la
Resistencia".
En el trasfondo económico, el análisis sugiere
una reconfiguración del mercado energético. Mientras Irán consolida su poder en
el Estrecho de Ormuz, Trump parece girar su atención hacia el hemisferio
americano, consolidando a Venezuela como una "colonia petrolera" de
facto para compensar la pérdida de influencia en Oriente Medio. De hecho, hoy
la presidenta Delcy
Rodríguez anunciará “cambios" en Venezuela tras tres meses en el cargo
tras el arresto de Nicolás Maduro.
Por ahora, el mundo tiene dos semanas de
tregua. Sin embargo, la fragilidad de este acuerdo y la volatilidad de los
líderes involucrados dejan claro que el tablero geopolítico ha cambiado para
siempre, y no precisamente a favor del tradicional dominio estadounidense.


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